viernes, 8 de diciembre de 2017

Propósito 1 de año nuevo

El próximo año quiero dar la conferencia La invisibilización de la violencia hacia la población LGBTTTI por parte de conservadores religiosos, los casos de Carlos Cuauhtémoc Sánchez y Everardo Martínez. Así que ya saben, si están organizando algo pueden invitarme o buscaré colarme en algún congreso, coloquio, conversatorio u otras actividades.

La Clínica VenSer y sus terapias...




Comenté la publicación de la Clínica y segundos después desapareció mi comentario y ya no puedo ponerlo otra vez... 

Más o menos contesté: 

"Las personas que no quieren TENER un sentimiento de atracción homosexual tienen el DERECHO y la LIBERTAD de recibir un tratamiento psicológico y nadie debe imponerles lo contrario o negárselo por creencias o intereses de otras personas." Cierto. Pero ¿las personas con atracción no deseada al mismo sexo tienen derecho a ser engañadas con terapias que no han demostrado científicamente que funcionan? Formulado de otra manera: ¿los psicólogos tienen derecho a ofrecer terapias que no cuentan con evidencia científica? 

Porque la gente tiene derecho a saber que esas terapias de "desarrollo de la heterosexualidad genética" no han sido probadas científicamente. Hasta el momento, que yo sepa, sólo se ofrecen testimonios como prueba, pero los testimonios sólo son "evidencia anecdótica", es decir, datos que pueden dar lugar a una investigación, pero no son la evidencia última sobre algún tema. 

Los practicantes de las medicinas alternativas defienden sus ofrecimientos mediante el uso de anécdotas. De igual forma, hay anécdotas y testimonios sobre ovnis, abducciones por extraterrestres, fantasmas, monstruos como el chupacabras y el yeti, etc. 

Los testimonios no son pruebas suficientes porque la gente se equivoca, miente y se miente a sí misma. ¿Con qué prueba científica respaldan que su terapia funciona?

La Clínica VenSer y su búsqueda de verdades...


¿Verdades? ¿Verdades básicas? Posiblemente todos quisiéramos tener la completa certeza de nuestras creencias o convicciones. Tal vez entre más conservadoras y religiosas sean las personas más necesiten esas certezas. La religión da a la gente certezas, verdades absolutas, verdades eternas, “conocimientos” que seguirán firmes por los siglos de los siglos. [Everardo Martínez, el cerebro detrás de esta clínica, es un hombre religioso]

En un post anterior hicieron referencia a que “la ciencia refuta la ideología de género” y en éste hablan de “verdades” sobre la homosexualidad. ¿La ciencia “fabrica” o “revela” verdades? Ni la ciencia ni la filosofía nos dan verdades absolutas. Cualquier conocimiento es provisional. En filosofía de la ciencia incluso hay quienes plantean que la meta de la ciencia no es encontrar verdades (porque sería una meta ambigua y utópica), otros proponen cambiar el término “verdad” por “empíricamente consistente” (o algo por el estilo). En el modelo de Thomas Kuhn de evolución de la ciencia, las revoluciones científicas (cambios de paradigmas) no nos acercan más a la verdad. No defiendo ese modelo, sólo lo menciono para poner otro ejemplo de modelos en los que se pone en cuestión el término “verdad”.

Tal vez ustedes necesitan agarrarse a algo firme o seguro. Pero la ciencia más bien nos muestra que debemos aceptar la ambigüedad. Hay cuestiones para las que aún ni siquiera hay conocimiento firme. Es el caso de la homosexualidad, orientación sexual, identidad de género o “atracción al mismo sexo”. Aún no hay verdades ni verdades básicas. Y no es que lo diga yo. En un informe reciente de su colega Lawrence S. Mayer se señala que no hay tales verdades, quien lea el trabajo entenderá que los estudios sobre “orientación sexual”, “identidad de género” y “atracción al mismo sexo” aún están en pañales. Dice (y dejo el enlace al final, grupos conservadores religiosos lo han usado para apoyar sus dogmas, a pesar del espíritu antidogmático del mismo):

“Como ciudadanos, estudiosos o facultativos preocupados por los problemas de la población LGBT, no debemos comprometernos de forma dogmática con ninguna visión en particular sobre la naturaleza de la sexualidad o la identidad de género, sino que tenemos que guiarnos, ante todo, por las necesidades de unos pacientes en dificultades y buscar, con una mirada abierta, formas de ayudarles a llevar una vida plena y digna.

“Cuando los estudios abordan cuestiones controvertidas, es particularmente importante aclarar con absoluta precisión lo que sí ha sido demostrado por la ciencia y lo que no. En cuestiones complejas y difíciles sobre la naturaleza de la sexualidad humana, en el mejor de los casos solo existe un consenso científico provisional. Es mucho lo que desconocemos, puesto que la sexualidad es un componente extremadamente complejo de la vida humana que se resiste a cualquier intento de definir todos sus aspectos y estudiarlos con precisión.

“Hasta la fecha, lo más concluyente que puede decirnos la ciencia sobre la orientación sexual es que algunos factores biológicos parecen, en cierto grado, y en algunas circunstancias concretas de vivencias personales y del entorno de la persona, predisponerle hacia una orientación no heterosexual.”

¿Se fijaron en las frases siguientes “lo más concluyente que puede decirnos la ciencia…”, “no debemos comprometernos de forma dogmática con ninguna visión en particular sobre la naturaleza de la sexualidad o la identidad de género”, “en el mejor de los casos solo existe un consenso científico provisional”, “Es mucho lo que desconocemos”?

El lenguaje que emplea no es el de haber llegado a supuestas verdades. Por ahora no las hay.



Aquí el informe Sexualidad y género.

Y para mostrar que aún hay mucho por investigar, acá otro estudio (que no es la última palabra) sobre genes y "orientación sexual": Estudio de la Asociación Genómica para la Orientación Sexual Masculina.

domingo, 22 de octubre de 2017

¿Homofobia o Prejuicio sexual? Los trabajos de Gregory M. Herek

Como vimos, el psicólogo Everardo Martínez dice que un homofóbico es aquel que se paraliza o huye de los homosexuales y que no le pueden llamar homofóbico cuando "disiente" de la homosexualidad (y que no es válido que quienes no son psicólogos o psiquiatras lo diagnostiquen). También vimos que al preguntarle si podría llamarse homofobia a la violencia contra la población LGBTTTI no responde, y que tampoco la condena cuando se le muestra (en un video). 

Pues bien, comentando lo anterior en Facebook uno de mis contactos comentó que era preferible el término "prejuicio sexual". Adelantándome un poco diré que si bien parece que no es exacto o correcto llamar homofobia a su "disidencia", sí es posible llamarla "prejuicio sexual", y en este caso, con base en los trabajos de un psicólogo que se ha especializado en estudiar este fenómeno (los prejuicios contra la población LGBTTTI). 


Encontré la siguiente información.

Las personas con orientaciones homosexuales o bisexuales han sido estigmatizadas durante mucho tiempo. Sin embargo, con el surgimiento del movimiento político gay a fines de la década de 1960, la condena de la homosexualidad como inmoral, criminal y enferma quedó bajo un escrutinio creciente. Cuando la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos descartó la homosexualidad como un diagnóstico psiquiátrico en 1973, la cuestión de por qué algunos heterosexuales albergan actitudes fuertemente negativas hacia los homosexuales comenzó a recibir una seria consideración científica.

El replanteamiento de la orientación sexual de la sociedad se cristalizó en el término homofobia, que el psicólogo heterosexual George Weinberg acuñó a fines de la década de 1960. Weinberg usó la homofobia para etiquetar el temor de los heterosexuales de estar cerca de los homosexuales y del desprecio de los homosexuales. La palabra apareció por primera vez en forma impresa en 1969 y luego se discutió extensamente en el libro de Weinberg de 1972, Society and the Healthy Homosexual.

El American Heritage Dictionary (edición de 1992) define la homofobia como "aversión a las personas homosexuales u homosexuales o su estilo de vida o cultura" y "comportamiento o un acto basado en esta aversión". Otras definiciones identifican la homofobia como un miedo irracional a la homosexualidad.

Por la misma época, el heterosexismo comenzó a usarse como un término análogo al sexismo y el racismo, describiendo un sistema ideológico que niega, denigra y estigmatiza cualquier forma de comportamiento, identidad, relación o comunidad no heterosexual (Herek, 1990). Usar el término heterosexismo resalta los paralelos entre el sentimiento antigay y otras formas de prejuicio, como el racismo, el antisemitismo y el sexismo.

Al igual que el racismo institucional y el sexismo, el heterosexismo impregna las costumbres e instituciones sociales. Opera a través de un proceso dual de invisibilidad y ataque. La homosexualidad usualmente permanece culturalmente invisible; cuando las personas que se involucran en conductas homosexuales o que son identificadas como homosexuales se vuelven visibles, están sujetas al ataque de la sociedad.

Los ejemplos de heterosexismo en los Estados Unidos incluyen la prohibición permanente contra el personal militar gay y lesbiano; falta generalizada de protección legal contra la discriminación antigay en el empleo, la vivienda y los servicios; la hostilidad hacia las relaciones comprometidas con lesbianas y homosexuales, recientemente dramatizada por la aprobación de leyes federales y estatales contra el matrimonio entre personas del mismo sexo; y la existencia de leyes de sodomía en más de un tercio de los estados.

Aunque el uso de las dos palabras no ha sido uniforme, la homofobia se ha empleado típicamente para describir actitudes y comportamientos antigay individuales, mientras que el heterosexismo se ha referido a ideologías de nivel social y patrones de opresión institucionalizada de personas no heterosexuales.

Al atraer la atención popular y científica a la hostilidad antigay, la creación de estos términos marcó un hito. Sin embargo, tienen limitaciones importantes. Los críticos han observado que la homofobia es problemática por al menos dos razones.

En primer lugar, la investigación empírica no indica que las actitudes antigay de los heterosexuales puedan considerarse razonablemente una fobia en el sentido clínico. De hecho, los datos limitados disponibles sugieren que muchos heterosexuales que expresan hostilidad hacia hombres y lesbianas homosexuales no manifiestan las reacciones fisiológicas a la homosexualidad que están asociadas con otras fobias (véase Shields y Harriman, 1984).

En segundo lugar, el uso de la homofobia implica que el prejuicio antigay es una entidad clínica individual, más que un fenómeno social enraizado en ideologías culturales y relaciones intergrupales. Además, una fobia generalmente se experimenta como disfuncional y desagradable. El prejuicio antigay, sin embargo, a menudo es altamente funcional para los heterosexuales que lo manifiestan.

Como las actitudes antigay se han vuelto cada vez más centrales para las ideologías políticas y religiosas conservadoras desde la década de 1980, estas limitaciones se han vuelto más problemáticas. Sin embargo, el heterosexismo, con su enfoque histórico a nivel macro sobre las ideologías culturales en lugar de las actitudes individuales, no es un reemplazo satisfactorio para la homofobia.

El análisis científico de la psicología de las actitudes antigay será facilitado por un nuevo término. El prejuicio sexual sirve para este propósito muy bien. En general, el prejuicio sexual se refiere a todas las actitudes negativas basadas en la orientación sexual, ya sea que el objetivo sea homosexual, bisexual o heterosexual. Sin embargo, dada la actual organización social de la sexualidad, tal prejuicio casi siempre se dirige a las personas que se involucran en conductas homosexuales o se autodenominan homosexuales, lesbianas o bisexuales (Herek, 2000).

Al igual que otros tipos de prejuicios, el prejuicio sexual tiene tres características principales:

Es una actitud (es decir, una evaluación o juicio). Está dirigido a un grupo social y sus miembros. Es negativo, involucra hostilidad o aversión.

Conceptualizar las actitudes negativas de los heterosexuales hacia la homosexualidad y la bisexualidad como prejuicios sexuales, en lugar de homofobia, tiene varias ventajas. Primero, el prejuicio sexual es un término descriptivo. A diferencia de la homofobia, no transmite ninguna suposición a priori sobre los orígenes, la dinámica y las motivaciones subyacentes de las actitudes antigay.

En segundo lugar, el término vincula explícitamente el estudio de la hostilidad antigay con la rica tradición de la investigación psicológica social sobre los prejuicios.

Tercero, usar el constructo del prejuicio sexual no requiere juicios de valor que las actitudes antigay sean intrínsecamente irracionales o malvadas.

El texto en inglés está aquí. Entre sus referencias está Gregory M. Herek. ¿Quién es él?, ¿qué trabajos ha realizado?

El profesor Herek es una autoridad reconocida internacionalmente sobre los prejuicios contra las minorías sexuales, la violencia contra los homosexuales y el estigma relacionado con el SIDA. Recibió su Ph.D. en psicología social de UC Davis en 1983, luego fue becario postdoctoral en la Universidad de Yale. Posteriormente se desempeñó como miembro de la facultad en Yale y el Centro de Graduados de la City University de Nueva York antes de regresar a UCD, primero como psicólogo investigador y más tarde como profesor titular."

Ha sido un pionero en el estudio científico del prejuicio de los heterosexuales contra lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, así como los efectos de ese prejuicio sobre sus objetivos. Sus artículos publicados suman más de 100, e incluyen:

Estudios de numerosos aspectos de las actitudes de los heterosexuales hacia lesbianas y gays, incluyendo estudios sobre prejuicios sexuales y creencias religiosas, diferencias de género en actitudes y procesos cognitivos subyacentes , y cómo el contacto personal con lesbianas y hombres homosexuales parece reducir el prejuicio sexual de los heterosexuales .

El primer estudio demuestra empíricamente que los crímenes de odio contra lesbianas y hombres homosexuales están asociados con un trauma psicológico mayor que los crímenes comparables que no se basan en la orientación sexual de la víctima ( Herek et al., 1999 ).

El primer estudio utilizó una muestra probabilística nacional para documentar la prevalencia de la victimización por crimen de odio entre adultos homosexuales, lesbianas y bisexuales de EE. UU. Los primeros estudios publicados que usan una muestra de probabilidad nacional para evaluar las actitudes de los heterosexuales estadounidenses hacia hombres y mujeres bisexuales y hacia las personas transgénero.

Su trabajo ha sido muy influyente y ampliamente citado. Según Google Scholar, 29 de sus documentos han sido citados más de 200 veces, y seis han sido citados más de 500 veces. Un estudio de 2010 sobre el impacto acumulado del trabajo publicado de psicólogos sociales / personalidad de América del Norte (teniendo en cuenta la etapa de la carrera profesional) lo ubicó en el 5% superior.

El profesor Herek forma parte del consejo editorial de varias revistas académicas, incluidas Psicología Social Básica y Aplicada , The Journal of Social Issues , Sexuality Research and Social Policy , The Journal of Sex Research , Psicología de la Orientación Sexual y Diversidad de Género , The Journal of LGBT Health . y The Journal of Homosexuality.

El Profesor Herek es miembro de la Asociación Americana de Psicología (APA) y de la Asociación de Ciencias Psicológicas (APS). Recibió el Premio Kurt Lewin Memorial 2006 por "contribuciones sobresalientes al desarrollo y la integración de la investigación psicológica y la acción social", presentado por la Society for the Psychological Study of Social Issues (APA División 9). En 1996, recibió el Premio APA Early Career por Contribuciones Distinguidas a la Psicología en el Interés Público . En 1992, recibió el Premio al Logro Sobresaliente del Comité de la APA sobre Preocupaciones Lesbianas y Gays. Es la única persona honrada dos veces con el premio anual de la División 44 de la APA por "Distinguidas contribuciones científicas a la psicología gay y lesbiana", que recibió en 1989 y nuevamente en 1999. En 2010, recibió el premio Distinguished Scholarly Public Service de el Senado Académico de UC Davis y el Premio de Contribución Humanitaria Distinguida de la Asociación de Psicología de California.

El texto en inglés está aquí

Comentarios finales, si bien -como él mismo dice- el psicólogo Everardo Martínez Macías no es homofóbico por "disentir" con respecto a la "atracción al mismo sexo", según podemos ver con la información sobre los trabajos de su colega (cof cof, ejem ejem) Gregory Herek, sí tiene prejuicios sexuales. Los vecinos de Lot seguiremos leyendo la obra de Herek, aunque por lo que vemos su experiencia y alcances académicos no se acercan a los de Martínez (sarcasmo).

viernes, 20 de octubre de 2017

¿Violencia contra la población LGBTTTI? No, sólo es disenso

Comentaba la entrada antepasada (ver aquí) que a los de la Clínica VenSer (que dan terapias para "desarrollar la heterosexualidad") les dejé un comentario por el video en el que el psicólogo Everardo Martínez habló sobre la homofobia.

Recapitulando un poco, lo que Martínez hace es:

1. Definir homofobia como la parálisis o huída ante la presencia de un homosexual afeminado. Así la acota él.

2. Decir que no puede aplicarse el término a quienes sólo disienten de la homosexualidad. Añade que no lo vengan a diagnosticar quienes no son ni psicólogos ni psiquiatras.

Le pregunté sobre la definición y alcance de ese disenso, le pregunté si siempre es válido o si en algún momento ya no es sano. Le pregunté también sobre la violencia hacia la población LGBTTTI, si no es homofobia, ¿cómo le llamaría?

Para dejar más claro mi punto sobre a qué violencia me refería compartí dos videos y una nota periodística. La nota informaba de la golpiza que un sujeto le propinó a una chica por ser lesbiana. Uno de los videos mostraba a una pareja heterosexual insultando y ofendiendo a varias mujeres entre las que había lesbianas. Otro de los videos muestra lo que sucede cuando dos chicos caminan tomados de la mano, la forma en que los ofenden, los insultan y hasta agreden físicamente.




Sobre la nota nada respondió. Sobre el video con la pareja heterosexual, tampoco se pronunció. ¿Le resulta muy difícil pronunciarse en contra de esa violencia?

Sí comentó sobre el video con los chicos que caminan de la mano (que además debo decir que jamas se besan en las mejillas o en la boca, tampoco se abrazan, no, simplemente caminan tomados de la mano, lo cual, al ver esas respuestas, uno sólo puede concluir que a algunos heterosexuales les resulta sumamente amenazante la posible homosexualidad, al grado de no concebir siquiera que dos amigos puedan caminar tomados de las manos). Aquí la respuesta:


Aunque al principio reconce que hubo faltas de respeto, ¿notan que al final dice que sólo los criticaron por no aceptar su homosexualidad? Es decir, solamente le preocupó dejar en claro que no hubo homofobia porque los agresores no se paralizaron o huyeron, pero en ningún momento condenó o se pronunció en contra de las faltas de respeto y la violencia que se observa en el video. Por ello le respondí:




Hasta el momento, varias horas después, nada han respondido (a veces habló en singular y a veces en plural porque hasta ahora sólo sé que la cara de la Clínica VenSer es Everardo Martínez, ignoro si habrá otras personas y, si es así, cuántas) a pesar de que ya hay nuevas publicaciones en las que promocionan la visita a México de los autores del libro "El lado negro de la nueva izquierda: Ideología de género o subversión cultural".


Así que si usted ve que el hombre de playera blanca y shorts negros agredió a los chicos que caminaban tomados de la mano, pues se estrelló contra uno de ellos a propósito y después los retó, se equivoca, afortunadamente contamos con el psicólogo Everado Martínez y su Clinica VenSer, ellos nos explican que sólo se trata de un joven ejerciendo su derecho a disentir y a ejercer la crítica. Desde aquí les damos las gracias (a Martínez y a su changarro).


Por lo visto en esta y la otra entrada, podemos concluir que mientras el psicólogo Everardo Martínez no se pronuncie en contra de la violencia hacia la población LGBTTTI cuando habla de homofobia, su discurso puede ser interpretado como se ve en la imagen.


En otras palabras, a Everardo Martínez y a la Clínica VenSer les importa un rábano la violencia contra la población LGBTTTI, ojalá que, a pesar de sus prejuicios, cambién de actitud y sean capaces de reconocerla y manifestarse abierta y firmemente en contra. 

Mientras tanto, ya sabe usted, si disiente de algún estilo de vida (vegetarianismo, veganismo, abstemios de todo tipo, aficionados a la tauromaquia, homosexuales, bisexuales, etc.) tiene muchas formas de expresar su disenso, no se detenga.

jueves, 19 de octubre de 2017

Lo que le preocupa al changarro llamado "Clínica VenSer"


La noticia puede leerse aquí

Mi respuesta fue:

Lo primero a considerar es la protección al consumidor. 

Todo producto, terapia, medicamento, alimento, etc., debe ser regulado para evitar que el consumidor o usuario sea engañado o se le den falsas esperanzas o el etiquetado o la publicidad sea engañosa, etc. 
La Cofepris, por ejemplo ha luchado por años contra los llamados productos milagro. Los practicantes de las medicinas y terapias alternativas (acupuntura, homeopatía, flores de Bach, reflexología, biomagnetismo, reiki, etc.) deben probar científicamente su funcionamiento. 

Así, las terapias para “desarrollar la heterosexualidad genética”, “cambio de orientación sexual” y similares también deben pasar por pruebas y regulaciones. 

Por ejemplo, supongamos que su terapia realmente sirve y es posible “desarrollar la heterosexualidad genética”. Si aparece alguien que abre un changarro y dice que promete lo mismo que la Clínica VenSer (o su equivalente: que puede hacer que la gente cambie de homosexual a heterosexual) y usted no tiene nada que ver, ni lo conoce, usted obviamente no debe hacerse responsable de eso, pero esa persona sí debe dar evidencia de que funciona lo que dice. Es decir, aunque la terapia de la Clínica VenSer funcione, los otros que aparezcan deben probar sus afirmaciones. Ni modo que las autoridades nada hagan cuando a cualquiera se le ocurra abrir un changarro así. Por eso deben regularse y revisarse la evidencia científica que haya de sus afirmaciones. 

Ahora no diré que su terapia es un fraude, pero como consumidor no me consta que funcione. ¿Cómo podría saberlo?, ¿no deberían entonces las autoridades proteger al consumidor? Y no se le puede proteger más que revisando la evidencia de que funciona tal terapia, ¿qué evidencia hay?, ¿es científica?, ¿es válida?, ¿ante quién la ha probado?, ¿qué dicen sus colegas psicólogos?, ¿cuál es el consenso en psicología y en psiquiatría? 

A lo mejor sirve su terapia, pero se necesita evidencia científica para que pueda existir la clínica VenSer, ¿o no?, ¿no importa esa evidencia?, ¿debería el posible consumidor aceptar como evidencia sus palabras y los testimonios de quienes supuestamente pasaron exitosamente por esas terapias?, ¿son esos testimonios suficiente evidencia? No lo son, porque la gente puede mentir y metirse a sí misma o –haciéndole al abogado del diablo y sólo pensando en la seguridad de los posibles usuarios- se le puede pagar para que mienta. 

Las razones para regular todas esas terapias (y ver si cuentan o no con suficiente evidencia científica) es proteger a los posibles consumidores, entre ellos adolescentes que quieren ser llevados a la fuerza –como usted mismo puso en otro post- por sus padres. 

En el caso de la psicología abundan las terapias y cursos no regulados como contranálisis, la dianética/cienciología, algunos cursos de “coaching”, etc. 

Simple: con la salud mental y la estabilidad emocional de las personas no se juega.