viernes, 8 de diciembre de 2017

Propósito 1 de año nuevo

El próximo año quiero dar la conferencia La invisibilización de la violencia hacia la población LGBTTTI por parte de conservadores religiosos, los casos de Carlos Cuauhtémoc Sánchez y Everardo Martínez. Así que ya saben, si están organizando algo pueden invitarme o buscaré colarme en algún congreso, coloquio, conversatorio u otras actividades.

La Clínica VenSer y sus terapias...




Comenté la publicación de la Clínica y segundos después desapareció mi comentario y ya no puedo ponerlo otra vez... 

Más o menos contesté: 

"Las personas que no quieren TENER un sentimiento de atracción homosexual tienen el DERECHO y la LIBERTAD de recibir un tratamiento psicológico y nadie debe imponerles lo contrario o negárselo por creencias o intereses de otras personas." Cierto. Pero ¿las personas con atracción no deseada al mismo sexo tienen derecho a ser engañadas con terapias que no han demostrado científicamente que funcionan? Formulado de otra manera: ¿los psicólogos tienen derecho a ofrecer terapias que no cuentan con evidencia científica? 

Porque la gente tiene derecho a saber que esas terapias de "desarrollo de la heterosexualidad genética" no han sido probadas científicamente. Hasta el momento, que yo sepa, sólo se ofrecen testimonios como prueba, pero los testimonios sólo son "evidencia anecdótica", es decir, datos que pueden dar lugar a una investigación, pero no son la evidencia última sobre algún tema. 

Los practicantes de las medicinas alternativas defienden sus ofrecimientos mediante el uso de anécdotas. De igual forma, hay anécdotas y testimonios sobre ovnis, abducciones por extraterrestres, fantasmas, monstruos como el chupacabras y el yeti, etc. 

Los testimonios no son pruebas suficientes porque la gente se equivoca, miente y se miente a sí misma. ¿Con qué prueba científica respaldan que su terapia funciona?

La Clínica VenSer y su búsqueda de verdades...


¿Verdades? ¿Verdades básicas? Posiblemente todos quisiéramos tener la completa certeza de nuestras creencias o convicciones. Tal vez entre más conservadoras y religiosas sean las personas más necesiten esas certezas. La religión da a la gente certezas, verdades absolutas, verdades eternas, “conocimientos” que seguirán firmes por los siglos de los siglos. [Everardo Martínez, el cerebro detrás de esta clínica, es un hombre religioso]

En un post anterior hicieron referencia a que “la ciencia refuta la ideología de género” y en éste hablan de “verdades” sobre la homosexualidad. ¿La ciencia “fabrica” o “revela” verdades? Ni la ciencia ni la filosofía nos dan verdades absolutas. Cualquier conocimiento es provisional. En filosofía de la ciencia incluso hay quienes plantean que la meta de la ciencia no es encontrar verdades (porque sería una meta ambigua y utópica), otros proponen cambiar el término “verdad” por “empíricamente consistente” (o algo por el estilo). En el modelo de Thomas Kuhn de evolución de la ciencia, las revoluciones científicas (cambios de paradigmas) no nos acercan más a la verdad. No defiendo ese modelo, sólo lo menciono para poner otro ejemplo de modelos en los que se pone en cuestión el término “verdad”.

Tal vez ustedes necesitan agarrarse a algo firme o seguro. Pero la ciencia más bien nos muestra que debemos aceptar la ambigüedad. Hay cuestiones para las que aún ni siquiera hay conocimiento firme. Es el caso de la homosexualidad, orientación sexual, identidad de género o “atracción al mismo sexo”. Aún no hay verdades ni verdades básicas. Y no es que lo diga yo. En un informe reciente de su colega Lawrence S. Mayer se señala que no hay tales verdades, quien lea el trabajo entenderá que los estudios sobre “orientación sexual”, “identidad de género” y “atracción al mismo sexo” aún están en pañales. Dice (y dejo el enlace al final, grupos conservadores religiosos lo han usado para apoyar sus dogmas, a pesar del espíritu antidogmático del mismo):

“Como ciudadanos, estudiosos o facultativos preocupados por los problemas de la población LGBT, no debemos comprometernos de forma dogmática con ninguna visión en particular sobre la naturaleza de la sexualidad o la identidad de género, sino que tenemos que guiarnos, ante todo, por las necesidades de unos pacientes en dificultades y buscar, con una mirada abierta, formas de ayudarles a llevar una vida plena y digna.

“Cuando los estudios abordan cuestiones controvertidas, es particularmente importante aclarar con absoluta precisión lo que sí ha sido demostrado por la ciencia y lo que no. En cuestiones complejas y difíciles sobre la naturaleza de la sexualidad humana, en el mejor de los casos solo existe un consenso científico provisional. Es mucho lo que desconocemos, puesto que la sexualidad es un componente extremadamente complejo de la vida humana que se resiste a cualquier intento de definir todos sus aspectos y estudiarlos con precisión.

“Hasta la fecha, lo más concluyente que puede decirnos la ciencia sobre la orientación sexual es que algunos factores biológicos parecen, en cierto grado, y en algunas circunstancias concretas de vivencias personales y del entorno de la persona, predisponerle hacia una orientación no heterosexual.”

¿Se fijaron en las frases siguientes “lo más concluyente que puede decirnos la ciencia…”, “no debemos comprometernos de forma dogmática con ninguna visión en particular sobre la naturaleza de la sexualidad o la identidad de género”, “en el mejor de los casos solo existe un consenso científico provisional”, “Es mucho lo que desconocemos”?

El lenguaje que emplea no es el de haber llegado a supuestas verdades. Por ahora no las hay.



Aquí el informe Sexualidad y género.

Y para mostrar que aún hay mucho por investigar, acá otro estudio (que no es la última palabra) sobre genes y "orientación sexual": Estudio de la Asociación Genómica para la Orientación Sexual Masculina.

domingo, 22 de octubre de 2017

¿Homofobia o Prejuicio sexual? Los trabajos de Gregory M. Herek

Como vimos, el psicólogo Everardo Martínez dice que un homofóbico es aquel que se paraliza o huye de los homosexuales y que no le pueden llamar homofóbico cuando "disiente" de la homosexualidad (y que no es válido que quienes no son psicólogos o psiquiatras lo diagnostiquen). También vimos que al preguntarle si podría llamarse homofobia a la violencia contra la población LGBTTTI no responde, y que tampoco la condena cuando se le muestra (en un video). 

Pues bien, comentando lo anterior en Facebook uno de mis contactos comentó que era preferible el término "prejuicio sexual". Adelantándome un poco diré que si bien parece que no es exacto o correcto llamar homofobia a su "disidencia", sí es posible llamarla "prejuicio sexual", y en este caso, con base en los trabajos de un psicólogo que se ha especializado en estudiar este fenómeno (los prejuicios contra la población LGBTTTI). 


Encontré la siguiente información.

Las personas con orientaciones homosexuales o bisexuales han sido estigmatizadas durante mucho tiempo. Sin embargo, con el surgimiento del movimiento político gay a fines de la década de 1960, la condena de la homosexualidad como inmoral, criminal y enferma quedó bajo un escrutinio creciente. Cuando la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos descartó la homosexualidad como un diagnóstico psiquiátrico en 1973, la cuestión de por qué algunos heterosexuales albergan actitudes fuertemente negativas hacia los homosexuales comenzó a recibir una seria consideración científica.

El replanteamiento de la orientación sexual de la sociedad se cristalizó en el término homofobia, que el psicólogo heterosexual George Weinberg acuñó a fines de la década de 1960. Weinberg usó la homofobia para etiquetar el temor de los heterosexuales de estar cerca de los homosexuales y del desprecio de los homosexuales. La palabra apareció por primera vez en forma impresa en 1969 y luego se discutió extensamente en el libro de Weinberg de 1972, Society and the Healthy Homosexual.

El American Heritage Dictionary (edición de 1992) define la homofobia como "aversión a las personas homosexuales u homosexuales o su estilo de vida o cultura" y "comportamiento o un acto basado en esta aversión". Otras definiciones identifican la homofobia como un miedo irracional a la homosexualidad.

Por la misma época, el heterosexismo comenzó a usarse como un término análogo al sexismo y el racismo, describiendo un sistema ideológico que niega, denigra y estigmatiza cualquier forma de comportamiento, identidad, relación o comunidad no heterosexual (Herek, 1990). Usar el término heterosexismo resalta los paralelos entre el sentimiento antigay y otras formas de prejuicio, como el racismo, el antisemitismo y el sexismo.

Al igual que el racismo institucional y el sexismo, el heterosexismo impregna las costumbres e instituciones sociales. Opera a través de un proceso dual de invisibilidad y ataque. La homosexualidad usualmente permanece culturalmente invisible; cuando las personas que se involucran en conductas homosexuales o que son identificadas como homosexuales se vuelven visibles, están sujetas al ataque de la sociedad.

Los ejemplos de heterosexismo en los Estados Unidos incluyen la prohibición permanente contra el personal militar gay y lesbiano; falta generalizada de protección legal contra la discriminación antigay en el empleo, la vivienda y los servicios; la hostilidad hacia las relaciones comprometidas con lesbianas y homosexuales, recientemente dramatizada por la aprobación de leyes federales y estatales contra el matrimonio entre personas del mismo sexo; y la existencia de leyes de sodomía en más de un tercio de los estados.

Aunque el uso de las dos palabras no ha sido uniforme, la homofobia se ha empleado típicamente para describir actitudes y comportamientos antigay individuales, mientras que el heterosexismo se ha referido a ideologías de nivel social y patrones de opresión institucionalizada de personas no heterosexuales.

Al atraer la atención popular y científica a la hostilidad antigay, la creación de estos términos marcó un hito. Sin embargo, tienen limitaciones importantes. Los críticos han observado que la homofobia es problemática por al menos dos razones.

En primer lugar, la investigación empírica no indica que las actitudes antigay de los heterosexuales puedan considerarse razonablemente una fobia en el sentido clínico. De hecho, los datos limitados disponibles sugieren que muchos heterosexuales que expresan hostilidad hacia hombres y lesbianas homosexuales no manifiestan las reacciones fisiológicas a la homosexualidad que están asociadas con otras fobias (véase Shields y Harriman, 1984).

En segundo lugar, el uso de la homofobia implica que el prejuicio antigay es una entidad clínica individual, más que un fenómeno social enraizado en ideologías culturales y relaciones intergrupales. Además, una fobia generalmente se experimenta como disfuncional y desagradable. El prejuicio antigay, sin embargo, a menudo es altamente funcional para los heterosexuales que lo manifiestan.

Como las actitudes antigay se han vuelto cada vez más centrales para las ideologías políticas y religiosas conservadoras desde la década de 1980, estas limitaciones se han vuelto más problemáticas. Sin embargo, el heterosexismo, con su enfoque histórico a nivel macro sobre las ideologías culturales en lugar de las actitudes individuales, no es un reemplazo satisfactorio para la homofobia.

El análisis científico de la psicología de las actitudes antigay será facilitado por un nuevo término. El prejuicio sexual sirve para este propósito muy bien. En general, el prejuicio sexual se refiere a todas las actitudes negativas basadas en la orientación sexual, ya sea que el objetivo sea homosexual, bisexual o heterosexual. Sin embargo, dada la actual organización social de la sexualidad, tal prejuicio casi siempre se dirige a las personas que se involucran en conductas homosexuales o se autodenominan homosexuales, lesbianas o bisexuales (Herek, 2000).

Al igual que otros tipos de prejuicios, el prejuicio sexual tiene tres características principales:

Es una actitud (es decir, una evaluación o juicio). Está dirigido a un grupo social y sus miembros. Es negativo, involucra hostilidad o aversión.

Conceptualizar las actitudes negativas de los heterosexuales hacia la homosexualidad y la bisexualidad como prejuicios sexuales, en lugar de homofobia, tiene varias ventajas. Primero, el prejuicio sexual es un término descriptivo. A diferencia de la homofobia, no transmite ninguna suposición a priori sobre los orígenes, la dinámica y las motivaciones subyacentes de las actitudes antigay.

En segundo lugar, el término vincula explícitamente el estudio de la hostilidad antigay con la rica tradición de la investigación psicológica social sobre los prejuicios.

Tercero, usar el constructo del prejuicio sexual no requiere juicios de valor que las actitudes antigay sean intrínsecamente irracionales o malvadas.

El texto en inglés está aquí. Entre sus referencias está Gregory M. Herek. ¿Quién es él?, ¿qué trabajos ha realizado?

El profesor Herek es una autoridad reconocida internacionalmente sobre los prejuicios contra las minorías sexuales, la violencia contra los homosexuales y el estigma relacionado con el SIDA. Recibió su Ph.D. en psicología social de UC Davis en 1983, luego fue becario postdoctoral en la Universidad de Yale. Posteriormente se desempeñó como miembro de la facultad en Yale y el Centro de Graduados de la City University de Nueva York antes de regresar a UCD, primero como psicólogo investigador y más tarde como profesor titular."

Ha sido un pionero en el estudio científico del prejuicio de los heterosexuales contra lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, así como los efectos de ese prejuicio sobre sus objetivos. Sus artículos publicados suman más de 100, e incluyen:

Estudios de numerosos aspectos de las actitudes de los heterosexuales hacia lesbianas y gays, incluyendo estudios sobre prejuicios sexuales y creencias religiosas, diferencias de género en actitudes y procesos cognitivos subyacentes , y cómo el contacto personal con lesbianas y hombres homosexuales parece reducir el prejuicio sexual de los heterosexuales .

El primer estudio demuestra empíricamente que los crímenes de odio contra lesbianas y hombres homosexuales están asociados con un trauma psicológico mayor que los crímenes comparables que no se basan en la orientación sexual de la víctima ( Herek et al., 1999 ).

El primer estudio utilizó una muestra probabilística nacional para documentar la prevalencia de la victimización por crimen de odio entre adultos homosexuales, lesbianas y bisexuales de EE. UU. Los primeros estudios publicados que usan una muestra de probabilidad nacional para evaluar las actitudes de los heterosexuales estadounidenses hacia hombres y mujeres bisexuales y hacia las personas transgénero.

Su trabajo ha sido muy influyente y ampliamente citado. Según Google Scholar, 29 de sus documentos han sido citados más de 200 veces, y seis han sido citados más de 500 veces. Un estudio de 2010 sobre el impacto acumulado del trabajo publicado de psicólogos sociales / personalidad de América del Norte (teniendo en cuenta la etapa de la carrera profesional) lo ubicó en el 5% superior.

El profesor Herek forma parte del consejo editorial de varias revistas académicas, incluidas Psicología Social Básica y Aplicada , The Journal of Social Issues , Sexuality Research and Social Policy , The Journal of Sex Research , Psicología de la Orientación Sexual y Diversidad de Género , The Journal of LGBT Health . y The Journal of Homosexuality.

El Profesor Herek es miembro de la Asociación Americana de Psicología (APA) y de la Asociación de Ciencias Psicológicas (APS). Recibió el Premio Kurt Lewin Memorial 2006 por "contribuciones sobresalientes al desarrollo y la integración de la investigación psicológica y la acción social", presentado por la Society for the Psychological Study of Social Issues (APA División 9). En 1996, recibió el Premio APA Early Career por Contribuciones Distinguidas a la Psicología en el Interés Público . En 1992, recibió el Premio al Logro Sobresaliente del Comité de la APA sobre Preocupaciones Lesbianas y Gays. Es la única persona honrada dos veces con el premio anual de la División 44 de la APA por "Distinguidas contribuciones científicas a la psicología gay y lesbiana", que recibió en 1989 y nuevamente en 1999. En 2010, recibió el premio Distinguished Scholarly Public Service de el Senado Académico de UC Davis y el Premio de Contribución Humanitaria Distinguida de la Asociación de Psicología de California.

El texto en inglés está aquí

Comentarios finales, si bien -como él mismo dice- el psicólogo Everardo Martínez Macías no es homofóbico por "disentir" con respecto a la "atracción al mismo sexo", según podemos ver con la información sobre los trabajos de su colega (cof cof, ejem ejem) Gregory Herek, sí tiene prejuicios sexuales. Los vecinos de Lot seguiremos leyendo la obra de Herek, aunque por lo que vemos su experiencia y alcances académicos no se acercan a los de Martínez (sarcasmo).

viernes, 20 de octubre de 2017

¿Violencia contra la población LGBTTTI? No, sólo es disenso

Comentaba la entrada antepasada (ver aquí) que a los de la Clínica VenSer (que dan terapias para "desarrollar la heterosexualidad") les dejé un comentario por el video en el que el psicólogo Everardo Martínez habló sobre la homofobia.

Recapitulando un poco, lo que Martínez hace es:

1. Definir homofobia como la parálisis o huída ante la presencia de un homosexual afeminado. Así la acota él.

2. Decir que no puede aplicarse el término a quienes sólo disienten de la homosexualidad. Añade que no lo vengan a diagnosticar quienes no son ni psicólogos ni psiquiatras.

Le pregunté sobre la definición y alcance de ese disenso, le pregunté si siempre es válido o si en algún momento ya no es sano. Le pregunté también sobre la violencia hacia la población LGBTTTI, si no es homofobia, ¿cómo le llamaría?

Para dejar más claro mi punto sobre a qué violencia me refería compartí dos videos y una nota periodística. La nota informaba de la golpiza que un sujeto le propinó a una chica por ser lesbiana. Uno de los videos mostraba a una pareja heterosexual insultando y ofendiendo a varias mujeres entre las que había lesbianas. Otro de los videos muestra lo que sucede cuando dos chicos caminan tomados de la mano, la forma en que los ofenden, los insultan y hasta agreden físicamente.




Sobre la nota nada respondió. Sobre el video con la pareja heterosexual, tampoco se pronunció. ¿Le resulta muy difícil pronunciarse en contra de esa violencia?

Sí comentó sobre el video con los chicos que caminan de la mano (que además debo decir que jamas se besan en las mejillas o en la boca, tampoco se abrazan, no, simplemente caminan tomados de la mano, lo cual, al ver esas respuestas, uno sólo puede concluir que a algunos heterosexuales les resulta sumamente amenazante la posible homosexualidad, al grado de no concebir siquiera que dos amigos puedan caminar tomados de las manos). Aquí la respuesta:


Aunque al principio reconce que hubo faltas de respeto, ¿notan que al final dice que sólo los criticaron por no aceptar su homosexualidad? Es decir, solamente le preocupó dejar en claro que no hubo homofobia porque los agresores no se paralizaron o huyeron, pero en ningún momento condenó o se pronunció en contra de las faltas de respeto y la violencia que se observa en el video. Por ello le respondí:




Hasta el momento, varias horas después, nada han respondido (a veces habló en singular y a veces en plural porque hasta ahora sólo sé que la cara de la Clínica VenSer es Everardo Martínez, ignoro si habrá otras personas y, si es así, cuántas) a pesar de que ya hay nuevas publicaciones en las que promocionan la visita a México de los autores del libro "El lado negro de la nueva izquierda: Ideología de género o subversión cultural".


Así que si usted ve que el hombre de playera blanca y shorts negros agredió a los chicos que caminaban tomados de la mano, pues se estrelló contra uno de ellos a propósito y después los retó, se equivoca, afortunadamente contamos con el psicólogo Everado Martínez y su Clinica VenSer, ellos nos explican que sólo se trata de un joven ejerciendo su derecho a disentir y a ejercer la crítica. Desde aquí les damos las gracias (a Martínez y a su changarro).


Por lo visto en esta y la otra entrada, podemos concluir que mientras el psicólogo Everardo Martínez no se pronuncie en contra de la violencia hacia la población LGBTTTI cuando habla de homofobia, su discurso puede ser interpretado como se ve en la imagen.


En otras palabras, a Everardo Martínez y a la Clínica VenSer les importa un rábano la violencia contra la población LGBTTTI, ojalá que, a pesar de sus prejuicios, cambién de actitud y sean capaces de reconocerla y manifestarse abierta y firmemente en contra. 

Mientras tanto, ya sabe usted, si disiente de algún estilo de vida (vegetarianismo, veganismo, abstemios de todo tipo, aficionados a la tauromaquia, homosexuales, bisexuales, etc.) tiene muchas formas de expresar su disenso, no se detenga.

jueves, 19 de octubre de 2017

Lo que le preocupa al changarro llamado "Clínica VenSer"


La noticia puede leerse aquí

Mi respuesta fue:

Lo primero a considerar es la protección al consumidor. 

Todo producto, terapia, medicamento, alimento, etc., debe ser regulado para evitar que el consumidor o usuario sea engañado o se le den falsas esperanzas o el etiquetado o la publicidad sea engañosa, etc. 
La Cofepris, por ejemplo ha luchado por años contra los llamados productos milagro. Los practicantes de las medicinas y terapias alternativas (acupuntura, homeopatía, flores de Bach, reflexología, biomagnetismo, reiki, etc.) deben probar científicamente su funcionamiento. 

Así, las terapias para “desarrollar la heterosexualidad genética”, “cambio de orientación sexual” y similares también deben pasar por pruebas y regulaciones. 

Por ejemplo, supongamos que su terapia realmente sirve y es posible “desarrollar la heterosexualidad genética”. Si aparece alguien que abre un changarro y dice que promete lo mismo que la Clínica VenSer (o su equivalente: que puede hacer que la gente cambie de homosexual a heterosexual) y usted no tiene nada que ver, ni lo conoce, usted obviamente no debe hacerse responsable de eso, pero esa persona sí debe dar evidencia de que funciona lo que dice. Es decir, aunque la terapia de la Clínica VenSer funcione, los otros que aparezcan deben probar sus afirmaciones. Ni modo que las autoridades nada hagan cuando a cualquiera se le ocurra abrir un changarro así. Por eso deben regularse y revisarse la evidencia científica que haya de sus afirmaciones. 

Ahora no diré que su terapia es un fraude, pero como consumidor no me consta que funcione. ¿Cómo podría saberlo?, ¿no deberían entonces las autoridades proteger al consumidor? Y no se le puede proteger más que revisando la evidencia de que funciona tal terapia, ¿qué evidencia hay?, ¿es científica?, ¿es válida?, ¿ante quién la ha probado?, ¿qué dicen sus colegas psicólogos?, ¿cuál es el consenso en psicología y en psiquiatría? 

A lo mejor sirve su terapia, pero se necesita evidencia científica para que pueda existir la clínica VenSer, ¿o no?, ¿no importa esa evidencia?, ¿debería el posible consumidor aceptar como evidencia sus palabras y los testimonios de quienes supuestamente pasaron exitosamente por esas terapias?, ¿son esos testimonios suficiente evidencia? No lo son, porque la gente puede mentir y metirse a sí misma o –haciéndole al abogado del diablo y sólo pensando en la seguridad de los posibles usuarios- se le puede pagar para que mienta. 

Las razones para regular todas esas terapias (y ver si cuentan o no con suficiente evidencia científica) es proteger a los posibles consumidores, entre ellos adolescentes que quieren ser llevados a la fuerza –como usted mismo puso en otro post- por sus padres. 

En el caso de la psicología abundan las terapias y cursos no regulados como contranálisis, la dianética/cienciología, algunos cursos de “coaching”, etc. 

Simple: con la salud mental y la estabilidad emocional de las personas no se juega.

miércoles, 18 de octubre de 2017

La invisibilización de la violencia hacia la población LGBTTTI

La Clínica VenSer publicó el siguiente video y la siguiente explicación:

La tan mencionada y promocionada homofobia explicada en dos minutos. Conoce que SI es y que NO es una fobia.



En el canal en el que lo publicaron escribieron la siguiente descripción:

El Psicólogo Everardo Martinez Macías nos explica que es la homofobia. El término Homofobia, es usado por los defensores del LGTBIP para catalogar todos aquellos que están en contra de la ideología de genero o enfoque de género y como lo explica el psicólogo Everardo, la homofobia no se aplica a los que no comparten estas ideas de enfoque de género, igualdad de género, ideología de género, teoría querer, etc, etc. .

Contesté lo siguiente en la página facebook de la Clínica VenSer:


Me parece interesante su primer comentario: no permitir que alguien que no sea psicólogo o psiquiatra lo diagnostique, eso me parece bien. Es decir, se puede abusar del termino "homofobia".

Después dice que si alguien se paraliza o sale huyendo ante la presencia de un homosexual (amanerado, acota) entonces ese alguien sí es homofóbico. Entonces, usted acepta el uso del término, al menos, bajo ese supuesto.

Y termina diciendo que si alguien no tiene esa reacción pero que "disiente", no es homofóbico sino que es libre de hacerlo. Eso ya no está tan claro, ¿a qué se le llamaría disentir y hasta dónde sería sanamente disentir?

Me explico, lo que ya no menciona es la incomodidad y hasta la incomodidad agresiva ante los homosexuales o ante "las personas con atracción al mismo sexo" como usted les llama. ¿A eso sí se le puede llamar homofobia o no? Si me dice que no, ¿entonces cómo podría llamársele? Pongo como ejemplo (dejo el video en el siguiente comentario) las agresiones, por parte de una pareja heterosexual, hacia unas lesbianas en un establecimiento.

Y hay muchos ejemplos. 

Hay gente que dice que le molesta ver homosexuales. ¿Cómo debería ser llamada esa molestia sobre todo cuando va acompañada de agresiones?, ¿sólo disienten? 

Con "disentir" usted parece referirse a sólo decir que la atracción hacia el mismo sexo está mal, pero no dice nada de estos casos de violencia (al menos no en esa parte de su plática). ¿Qué lleva a una persona a reaccionar violentamente contra homosexuales, digo a reaccionar violentamente contra "personas con atracción al mismo sexo"? No soy ni psicólogo ni psiquiatra, pero ¿de verdad no tienen nada mal esas personas en sus cabezas?, ¿sólo disienten?

viernes, 29 de septiembre de 2017

Diversidad sexual en la TV

La serie Diversos somos se transmite por Canal Once los sábados por la noche, estos son los cuatro primeros:

1. Gays. "Henri Donnadieu es un hombre que se enfrenta a la soledad y al estigma que pesa sobre las personas gay de la tercera edad. Por su parte, Edgar y Jesús son una pareja que quiere formar una familia y vivir plenamente su elección."



2. Bisexuales. "Arturo y Rebeca son hermanos, y son bisexuales; viven su orientación sin conflicto, pues su familia y entorno social respetan sus preferencias. Por su parte, Leticia es una actriz que descubrió su bisexualidad en la edad adulta y nos cuenta cómo vive su experiencia."



3. Lesbianas."Conoce el día a día de Abril y Paula, una pareja que al decidir tener hijos concibió gemelos, conformando así una familia lesbo-maternal. Por su parte, Marlene ha tenido una vida emocional complicada, pero desde que se aceptó como lesbiana encontró la paz que buscaba y logró desarrollar su carrera como escritora."




4. Transexuales. "Marck es un hombre transexual que se dedica al activismo y a acompañar a otras personas en su proceso de transición. Él es muy feliz al ayudar a otros, pues cuenta que encontró la plenitud gracias a su elección de género. Por su parte, Gislenne es una arquitecta transexual que rompe con todos los estereotipos acerca de las mujeres trans."




5. Travestis. "Nadia es una terapeuta que cree en la libertad, especialmente en la de elegir el género sexual. Como forma de protesta, y para potencializar su mensaje, se trasviste de hombre y hace actos públicos: es un drag king. También conocemos la vida de Danna, la personalidad femenina de Isaac, quien ha logrado ser actriz gracias a ser travesti."



6. Pansexuales. "También conocida como trisexualidad y omnisexualidad, la pansexualidad identifica a una persona que siente atracción estética, afectiva y sexual por otro ser humano, sin ninguna etiqueta de por medio. En esta emisión conocemos a Mauricio, que vive con su pareja, Daniel, un chico trans; ambos viven el poliamor y forman un grupo sexo-afectivo con otras cuatro personas con quienes practican la diversidad sexogenérica. Por su parte, Ophelia y Valentina son chicas trans que se han enamorado y viven felices desde que abrieron las fronteras de sus preferencias."

Publicaciones de ambiente

La primera "revista gay" que compré fue la Boys&Toys, posteriormente la Q-eros. En el año 2005, por azares del destino, llegó a mis manos la revista +Kulino, no sé cuántos números habrán publicado, yo sólo conocí el primero y es el que usted puede ver a continuación:



El diablo (o sea el "demoño", no el creador de la revista aunque así le apodaban) dice que si usted quiere ver algunas de las páginas interiores de la revista revise este blog, pero sobre advertencia no hay engaño, si a usted no le gustan las escenas de sexo explícito, no le de clic, el contenido no es para usted.

También conocí otras revistas como Desnudarse, que no estaba dirigida exclusivamente al público gay, la OhM, o las que regalaban en los antros y sex shops como la Homópolis y la SerGay


Buscar información sobre la revista me llevó a este texto sobre publicaciones "de ambiente":

Actualmente se venden varias ediciones destinadas a público gay, algunas de ellas elaboradas en México con material gráfico producido en el extranjero, y otras importadas, principalmente de Estados Unidos y de España, aunque en algunos lugares (Zona Rosa) pueden conseguirse de otros países europeos. Las revistas nacionalesestán dirigidas a dos segmentos de público.

Para el primero, las publicaciones intentan ser de contenido serio, llenando sus espacios con artículos más científicos, escritos con mayor profundidad y respaldados por la firma de personajes respetados en materia científica o comunicativa. Sobresalen en este campo revistas como Desnud-arte y La Manzana de Adán, para todo tipo de público, pero con amplia visión gay; Líbido, para público gay exclusivamente, y Les-Voz, destinada al sector lésbico. Algunos esfuerzos editoriales deesta naturaleza fracasaron, como la revista Homópolis, que se caracterizó por presentar estudios serios y profundos sobre la realidad gay y lésbica, con calidad y firmas de prestigio, la cual desapareció después de nueve números debido a la falta de lectores y de recursos.






Dentro de este segmento puede incluirse otro proyecto editorial novedoso que vio la luz a mediados de 2007, destinado principalmente al público gay, aunque sin renunciar a los sectores lésbicos, que se realiza con una alta calidad de edición ycon venta de publicidad a marcas de prestigio. Se llama OhM y, muy al estilo de la española Zero presenta secciones dedicadas a la actualidad; reportajes; música; diseño y arquitectura; salud y belleza; y moda. Sus tres primeros números llevaronen portada (con entrevista exclusiva incluida) a Miguel Bosé, la cantante Belinda y al actor Luis Roberto Guzmán.



En el segundo segmento tenemos algunas publicaciones como Boys&Toys, Q’eros, Atractivo, Atracción y Adan’es. Aunque tienen diferentes presentaciones y tamaños (y por lo tanto precio), lucen una estructura similar, ya que todas incluyenartículos sobre diversos temas (salud, prevención, consejos, reporte de fiestas y eventos, narraciones eróticas, solicitud de parejas o encuentros sexuales, anuncios clasificados, etcétera) con poca profundidad y extensión, y muestran fotografías de jóvenes desnudos con erección y en aparente actitud de masturbarse. El material escrito es, en su totalidad, propio (salvo indicación en contrario); aunque con el fotográfico esto sólo sucede en una pequeña proporción.





Otras revistas, como ¡Yo lo Viví! y Bolas y Palos, presentan materiales y fotografíasde pésima calidad; sus crónicas, todas exclusivamente de corte supuestamente erótico, escritas por presuntos lectores ávidos de contar sus experiencias, son deplorables, y sus fotografías son tomadas de películas gays o de internet. Su presentación es enblanco y negro, salvo la portada, la contraportada y la segunda y tercera de forros.

Algunas, como Sexo al Gusto Gay y Bombón, sólo muestran fotografías de mala calidad, de hombres desnudos y en actitud provocativa, con brevísimos comentarios de cada una de ellas. Ambas son editadas por Safari Editores.

La publicación bimestral +Kulino merece mención aparte por sus característicasabiertamente pornográficas, aunque de calidad. Su cometido es presentar breves reseñas y fotografías de películas porno gay de actualidad. Su número tres salió a la luz en abril de 2005 con 10,000 ejemplares distribuidos en toda la República, sumás alto tiraje.

Otro tipo de publicaciones son magazines de aparición periódica que sirven deguía de eventos y lugares de reunión. La más antigua, con 15 años en el mercado, es Ser Gay, que cuenta con un tiraje catorcenal de 25,000 ejemplares y dispone de una página electrónica a la cual acceden, en promedio, 3,000 personas al día, de acuerdo con lo expresado por su director, Julio Román. Del mismo género podemos mencionar Homópolis, El Arca de Noé, La Otra Guía, Zona Gay La Guía, y Mujeres Azules, esta última dedicada al público lésbico. En provincia destaca Rola Gay, publicada en Monterrey.


El texto completo está aquí (a partir de la página 116).

jueves, 28 de septiembre de 2017

La heterosexualidad perseguida...

En redes sociales se ha estado comentando la reciente muerte de Hugh Hefner (el día de ayer a los 91 años), el fundador de la revista Playboy. Un interesado en la ciencia ficción comentó, entre otras cosas: "Hefner publicó un MONTÓN de relatos (varios de ciencia-ficción) que ninguna otra revista se atrevía a hacer. “The Crooked Man” de Beaumont, por ejemplo. Una historia sobre un futuro distópico donde la heterosexualidad es perseguida y atacada de la misma manera que la homosexualidad lo era en los años 50s y 60s. Cuando llegó la avalancha de cartas enojadas e indignadas, Hefner respondió que “si está mal perseguir heterosexuales en una sociedad homosexual, también lo contrario está mal”."

The Crooked Man apareció en agosto de 1955 en la mencionada revista.


Así que me puse a buscar más información, que ahora comparto aquí.

En la wikipedia dicen: "Charles Beaumont (2 de enero de 1929 – 21 de febrero de 1967) fue un escritor estadounidense de ficción y horror. Es popular por haber escrito algunos guiones e historias para episodios de la famosa serie The Twilight Zone. El novelista Dean R. Koontz se refirió en una ocasión a Beaumont como 'una de las influencias seminales de todo escritor de lo fantástico y lo macabro.'"


En Lost gay fiction dicen: "En el futuro distópico de 'The Crooked Man', el estigma de la orientación sexual se invierte. La heterosexualidad ha sido prohibida-aparentemente, como una medida para reducir la sobrepoblación. En esta sociedad 'iluminada' las relaciones homosexuales son obligatorias, los heterosexuales pícaros son encarcelados o 'curados', y los niños nacen en laboratorios. Según todos los informes, 'The Crooked Man' provocó un poco de controversia. Hoy en día, proporciona información valiosa sobre los días anteriores a Stonewall."


He aquí algunos fragmentos.

Las siguientes palabras se refieren no a la homo sino a la hetrosexualidad:

"Antes, no era tan malo, no tan malo, de todos modos. Se burlaban de ti, te rechazaban y te despedían de tu trabajo, a veces los niños te lanzaban piedras, pero al menos no te cazaban. Ahora ... era un crimen. Una enfermedad." 

"El vicio está en ascenso en nuestra ciudad. En los rincones oscuros de cada unidad la perversión florece como una flor malvada. Nuestros hijos están expuestos a su hedor, y se preguntan-nuestros hijos se preguntan- por qué no se hace nada para poner fin a esta desgracia. ¡Lo hemos ignorado el tiempo suficiente! Ha llegado el momento de actuar, no de meras palabras. Los pervertidos que infestan nuestra tierra deben ser perfeccionados, eliminados completamente, como una amenaza no sólo para la moral pública, sino para la sociedad en general. Estas personas enfermas deben ser curadas y hechas normales." 

"La enfermedad que lanza a hombres y mujeres, juntos en esta terrible relación anormal y conduce a actos de regresión-retroceso que, a menos que sea detenido y detenido rápidamente, nos empujan inevitablemente de nuevo al estado de animales-esto debe ser considerado como cualquier otra enfermedad. Debe ser conquistado como problemas del corazón, cáncer, polio, esquizofrenia, paranoia, todas las otras enfermedades han sido conquistadas. . . " 

"... el proyecto de ley se convirtió en ley y la ley se llevó a cabo." 


"Jesse bebió un sorbo de whisky, recordando las Cazas. Cómo las muchedumbres frenéticas habían atravesado la ciudad al principio, cantando, gritando, llevando pancartas con lemas: ¡QUITA HETEROS! ¡MATE A LOS QUEERS! HACER NUESTRA CIUDAD LIMPIO OTRA VEZ! Y cómo habían perdido el interés finalmente después de que la pasión se había agotado y la novedad había terminado. Pero habían matado a muchos y habían enviado muchos más a los hospitales..." 

"Recordó las noches de correr y esconderse, el aliento seco ahogado pegado a su garganta, el corazón chasqueando suelto. Había tenido suerte. No parecía un hetero. Dijeron que uno podía decirle a uno simplemente mirándolo caminar. Jesse caminó correctamente. Los engañó. El tuvo suerte." 

"Entonces los escuadrones de la vicios habían venido y cerrado los clubes y los heteros fueron forzados en la clandestinidad y nunca los buscó de nuevo ni los vio. Él estaba solo." 

El protagonista le explica a su pareja (mujer): "No somos lo antinatural, no importa lo que digan. No sé exactamente cómo sucedió-tal vez, tal vez como las mujeres gradualmente se convirtieron en iguales a los hombres en todos los sentidos -o quizás sólo por la forma en que nacimos-, no sé. Pero el punto es, querida, el mundo entero fue como nosotros, una vez. Incluso ahora, mira a los animales ..." 

La historia completa aquí.

lunes, 25 de septiembre de 2017

El Cabaretito que conocí

Entre el año 2001 y el 2002 entré a un Sanborns, me dirigí a la sección de libros y revistas, tomé la tiempo libre y la abrí en la sección LGBTTT (creo que la revista ya ni tiene esa sección y también creo que es porque ahora todo se anuncia en Internet). 

Nunca había visitado un "antro gay", así que me aprendí la dirección de uno y me fui a Zona Rosa. Se trataba de Cabaretito Fusion, en la calle de Londres, pero no el que ahora está en la esquina con Av. Insurgentes norte sino el que estaba entre Amberes y Génova, en el número 117 Bis, prácticamente junto a Plaza la Rosa

Al llegar a Londres comencé a buscar el número que indicaba la revista... Sin darme cuenta, por la acera de enfrente, pasé de largo. Regresé. Ya ubicado el antro noté el joterío a las afueras, me asombró que el barullo me hubiera pasado desapercibido la primera vez que pasé por ahí. 

Después conocí otros antros, y de los Cabaretitos (porque en nuestras instalaciones siempre parece fin de semana, el ambiente lo haces tú, un cabaret con ángel gracias, gracias a ti) mi favorito fue el Neon, que estaba también en la calle de Londres, dentro de la Plaza del Ángel. Pronto cerraron el Fusion, ahora ya ni lo extraño pero al principio sí, curiosamente, si no fuera porque estoy escribiendo estas líneas ni siquiera me acordaría de que alguna vez lo extrañé... 

La última vez que comí en el establecimiento que estaba junto al sitio que ocupó el Fusion fue en diciembre del año pasado, supongo que pedí una torta de pastor (con queso, claro) y una o dos cervezas... me gustaba el lugar. Parece que ambos edificios serán demolidos a causa de los daños que sufrieron durante el terremoto del pasado 19 de septiembre. 



Fotos de Martín Bonfil.

viernes, 15 de septiembre de 2017

La homosexualidad en la obra de Joe Haldeman

En La guerra interminable Joe Haldeman narra los conflictos que enfrentan William Mandella y Marygay Potter, dos individuos nacidos a finales del siglo XX y que fueron reclutados para una guerra interestelar. Humanos y taurinos (extraterrestres con piel anaranjada y arrugada, y tórax “como de hormiga”), pelean por más de mil años. Debido a los efectos de la relatividad, vivieron todo el conflicto.

Al durar tantos años la guerra, la humanidad cambia en cuanto a política, economía e incluso sexualidad.



En el año 2023, cuando la guerra aún no terminaba, Mandela y Potter, junto con otros soldados regresan a la Tierra, el general Bosford les explica:

Creo que el mundo les parecerá muy solitario. De cualquier modo, para que estén mejor informados sobre el tema, les dejaré con el sargento Siri, que acaba de llegar de la Tierra. Adelante, sargento.

—Gracias, general.


Algo en el rostro, en la piel de ese hombre me llamó la atención; al fin comprendí que usaba lápiz de labios y polvo facial; sus uñas eran suaves almendras blancas.


—No sé por dónde comenzar —dijo, mordiéndose el labio superior y mirándonos con el ceño fruncido—. Las cosas han cambiado mucho desde que yo era niño. Tengo veintitrés años, de modo que ni siquiera había nacido cuando ustedes partieron con rumbo a Aleph... Bueno, para empezar: ¿cuántos de ustedes son homosexuales?


Nadie respondió.


—No me sorprende. Por mi parte, lo soy...


¡Y no bromeaba!


—...y creo que una tercera parte de la población de Europa y Norteamérica lo es también. En la India y en el Oriente Medio la proporción es mayor, pero decrece en Sudamérica y en la China. Casi todos los gobiernos propician la homosexualidad, sobre todo porque es un método infalible para el control de la natalidad. Las Naciones Unidas se mantienen oficialmente al margen del tema.


Aquello me sonó a sofisma. En el ejército conservaban una muestra de esperma congelado y sometían a los soldados a una vasectomía; eso sí era a prueba de balas. Pero ya en mi época de estudiante muchos homosexuales de la universidad empleaban ese argumento. Tal vez diera resultado, a su modo; yo habría creído que la Tierra tenía mucho más de nueve billones de habitantes.


—Cuando allá en la Tierra me dijeron que debería hablar con ustedes efectué algunas investigaciones, principalmente entre viejos telefaxes y revistas. Muchas de las cosas que se temían entonces no se produjeron. El hambre, por ejemplo. Aun sin emplear toda la tierra y el mar disponibles logramos alimentar a todo el mundo, con posibilidades para el doble de población, mediante la aplicación de calorías. Cuando ustedes partieron, millones de personas morían lentamente de hambre. Ahora no existe tal cosa.




Después de hablar sobre otros temas como las prisiones y los criminales en esta nueva Tierra, escribe Haldeman: "En respuesta a una pregunta bastante poco discreta, Siri afirmó que no usaba cosméticos sólo por ser homosexual; todo el mundo se maquillaba en la Tierra. Por mi parte decidí comportarme como un inconformista y mantener la cara limpia."

Mandella y Marygay se convierten en pareja a pesar de que los soldados pueden intercambiar parejas sexuales cada noche. Los soldados supuestamente tienen la libertad de volver a enlistarse y continuar luchando contra los taurinos o retirarse de la milicia e incorporarse a la nueva sociedad. La verdad es que les dificultan las cosas para que no tengan más remedio que volver a la guerra. Desgraciadamente, después de algunas batallas más, los separan:

Marygay había sido ascendida a capitán; yo, a mayor, debido a nuestros antecedentes militares y a las pruebas efectuadas en Umbral. Yo sería comandante de una compañía; ella, oficial con mando. Pero la compañía no era la misma. Ella debía encargarse de una nueva compañía que se estaba formando precisamente allí, en Paraíso. A mí me correspondía volver a Puerta Estelar para «adoctrinamiento y educación» antes de asumir la comandancia.

Por largo rato nos fue imposible decir palabra. Por fin afirmé débilmente:


—Voy a protestar. No pueden hacerme comandante.


Ella seguía muda. No se trataba de una simple separación. Aunque la guerra terminara y ambos partiéramos rumbo a la Tierra con sólo unos minutos de diferencia, en naves diferentes, la geometría del salto colapsar abriría entre nosotros una brecha de muchos años. Cuando el segundo llegara a la Tierra, su compañero sería probablemente cincuenta años mayor o estaría ya muerto.


Durante largo rato permanecimos sentados a la mesa, sin tocar siquiera la exquisita comida, ignorantes de la belleza que nos rodeaba, conscientes tan sólo de nuestra mutua presencia y de las dos páginas que nos separaban, con un abismo tan profundo y real como la muerte.


Regresamos a Umbral. Presenté una protesta, pero mis argumentos fueron rechazados. Traté de que asignaran a Marygay a mi compañía; me respondieron que todo mi personal estaba ya nombrado. Señalé entonces que probablemente mis ayudantes ni siquiera habían nacido aún, pero se me indicó que eso no importaba, pues ya estaban nombrados. Cuando observé que quizá pasara un siglo antes de que yo llegara a Puerta Estelar, dijeron que la Fuerza de Choque planeaba en términos de siglos. Nunca en términos de individuos.


Aún pasamos juntos un día y una noche. Cuanto menos habláramos de eso mejor sería. No era sólo perder un amante: Marygay y yo éramos nuestro mutuo vínculo con la vida real, con la Tierra de 1980 a 1990, no ya con esa farsa perversa por la cual nos veíamos obligados a luchar.


Cuando el vehículo de lanzadera que la llevaba partió, fue como si cayera un terrón de polvo en el interior de una tumba. Averigüé los datos orbitales de su nave y la hora de la partida, descubriendo que podría observarla desde «nuestro» desierto.


Aterricé en el pináculo donde habíamos ayunado juntos. Pocas horas antes de la aurora observé la aparición de una nueva estrella en el horizonte oriental; lanzó un fuerte destello y en seguida se alejó, desvaneciéndose hasta convertirse en una estrella común; se tornó más opaca y finalmente desapareció. Caminé hasta el borde del abismo y contemplé la roca desnuda, el fondo erizado de puntas congeladas, quinientos metros más abajo. Me senté con los pies colgando desde el borde, con la mente en blanco, hasta que los rayos oblicuos del sol iluminaron las dunas con un suave y tentador claroscuro de bajorrelieve. Por dos veces, incliné el peso hacia delante, como para saltar. Si no lo hice no fue por temor al sufrimiento o a la pérdida. El dolor sería apenas momentáneo; la pérdida corría por cuenta del ejército. Pero habría sido su victoria definitiva sobre mí: haber regido mi vida durante tanto tiempo e imponerle el final.


Todo eso debía yo al enemigo.



                    Información sobre esta obra aquí

Ponen a poco más de cien personas bajo la responsabilidad de Mandella, quien antes de conocerlas tiene una entrevista con el oficial de orientación cronológica. El orientador le explica: “Lo que yo deseo es, principalmente, prepararle para la presentación a la fuerza, de choque.” Hablan, entre otras cosas, de la heterosexualidad de Mandella.

El mayor Mandella comienza aclarando:

—¡Oh, eso no es problema! Soy tolerante.

—Sí, su análisis caracterológico revela que usted... se cree tolerante, pero ése no es el problema principal.


Comprendí lo que intentaba decir, si no en detalle, al menos en sustancia.


—Sólo las personas emocionalmente estables son reclutadas por la FENU —explicó—. Sé que a usted le resultará duro aceptar esto, pero la heterosexualidad se considera como irregularidad emocional relativamente fácil de curar.


—Si creen que me van a curar...


—Quédese tranquilo, ya es demasiado viejo para eso —dijo, mientras sorbía delicadamente su bebida—. No será tan difícil entenderse con ellos como usted puede...


—Espere. ¿Quiere decir que nadie... que todos los de mi compañía son homosexuales, salvo yo?


—William, todos los terráqueos son ahora homosexuales, con excepción de un millar de personas, todas ellas veteranos incurables.


¿Qué me quedaba por decir?


—¡Vaya manera drástica de resolver la superpoblación!


—Tal vez, pero da buen resultado. La población terráquea se mantiene estable por debajo de un billón de personas. Cuando alguien muere o se va del planeta se anima a otro individuo.


—La gente no nace.


—Sí, nace, pero no al modo antiguo. Se trata de lo que ustedes llamaban «bebés de probeta», aunque naturalmente no se emplean probetas para eso.


—Bueno, menos mal.


—En cada guardería hay una especie de vientre artificial que se encarga de los individuos durante los primeros ocho o diez meses siguientes a la animación. Lo que ustedes llamarían «nacimiento» se produce en un período de varios días; ya no es el acontecimiento súbito y drástico de otros tiempos.


«¡Oh, un mundo feliz!», pensé.


—Sin traumas de nacimiento. Un billón de homosexuales perfectamente equilibrados.


—Perfectamente equilibrados para las normas de la Tierra actual. A usted y a mí nos parecerían algo extraños.


—Ese término es muy suave para el caso —observé, mientras acababa mi cerveza—. En cuanto a usted... ¡ejem!, ¿es homosexual también?


—¡Oh, no! —exclamó, para mi alivio—. En realidad ya no soy tampoco heterosexual.


Se golpeó la cadera con un ruido extraño.


—Me hirieron; resultó que yo tenía una rara afección del sistema linfático y no podía tener descendencia. Desde la cintura hacia abajo no soy más que metal y plástico. Para usar su propia palabra, soy un ciborganismo.


Aquello ya fue demasiado, como solía decir mi madre.


—Oiga, recluta —dije al camarero—, tráigame uno de esos Antares. ¡Estar sentado en un bar con un ciborganismo asexuado, que probablemente era la única persona normal de todo aquel maldito planeta, aparte de mí mismo!


—Que sea doble, por favor.




Posteriormente, Mandella pide platicar con los oficiales superiores (del grado cuatro hacia arriba), entonces plantea su preocupación; que su orientación sexual pueda causar conflictos con el grupo a su cargo.

—En primer lugar, vamos a un problema personal básico —dije, mientras servía la bebida—. ¿Están todos ustedes informados de que no soy homosexual?

Hubo un coro mezclado de «sí señor» y «no señor».


—¿No creen que esto va a... complicar mi situación como comandante entre los soldados?


—Señor, no creo... —empezó Moore.


—Aquí no hacen falta rangos —dije—: estamos en un círculo cerrado. Hace cinco años, en mi propio marco cronológico, yo era recluta. Cuando no haya soldados rasos presentes, pueden llamarme Mandella o William.


Tuve la sensación de que estaba cometiendo un error al decir eso, pero concluí:


—Sigue hablando.


—Bueno, William, tal vez hace cien años habría sido un problema. Ya sabes lo que pensaba la gente por entonces.


—En realidad no lo sé. Desde el siglo XXI en adelante no sé más que historia militar.


—¡Oh! bueno, era... ¿Cómo te diré? Eh, era...


Agitó las manos en el aire. Alserver terminó por él:


—Era un delito. Eso fue mientras el Consejo de Eugenesia trataba de convencer a la gente para que la homosexualidad fuera universal.


—¿Qué Consejo de Eugenesia?


—Es parte de la FENU. Solamente tiene autoridad en la Tierra.


Aspiró profundamente la cápsula vacía y prosiguió:


—Se trataba de evitar que la gente siguiera procreando bebés al modo biológico. Porque A) la gente mostraba una lamentable falta de juicio al elegir al compañero biológico, y B) el Consejo notaba que las diferencias raciales provocaban una división innecesaria en la humanidad. Con un control absoluto de los nacimientos se podría lograr que en pocas generaciones hubiera una sola raza.


No sabía que habían llegado tan lejos, pero parecía lógico.


—Y tú, como médico, ¿lo apruebas?


—Cómo médico no estoy segura.


Tomó otra cápsula del bolsillo y la hizo girar entre el pulgar y el índice, con la mirada perdida, o tal vez fija en algo que nadie veía.


—En cierto modo eso me facilita mucho el trabajo. Muchas enfermedades han dejado de existir. Pero creo que no saben tanto de genética como creen saber. No es una ciencia exacta; quizás están haciendo algo muy mal y el resultado no se note hasta dentro de muchos siglos.


Rompió la segunda cápsula bajo su nariz y aspiró dos veces seguidas.


—Sin embargo —aclaró—, como mujer estoy de acuerdo.


Hilleboe y Rusk asintieron vigorosamente.


—¿Porque así no debes pasar por el proceso del parto?


—En parte por eso —confirmó ella, bizqueando cómicamente al mirar la cápsula para aspirar por última vez—. Sin embargo es sobre todo por no verme obligada a... tener un hombre... dentro de mí. ¿Comprendes? Es desagradable.


—Si no has probado, Diana —observó Moore riendo—, no lo puedes...


—¡Oh, cállate! —exclamó ella, arrojándole juguetonamente la cápsula vacía.


—Pero es perfectamente natural —protesté.


—También lo es andar de árbol en árbol y cavar en busca de raíces con un palo romo. El progreso, mi querido mayor, el progreso.


—De cualquier modo —prosiguió Moore— sólo se consideró delito durante un breve período. Después pasó a ser... ejem... una...


—Afección que se podía curar —completó Alsever. —Gracias. Ahora bien, es tan poco habitual... No creo que los soldados lo tomen muy a pecho, en un sentido o en otro.


—Es sólo un rasgo excéntrico —afirmó Diana, magnánima—. Peor sería que devoraras niños.


—Es cierto, Mandella —concordó Hilleboe—. Mis sentimientos hacia usted no cambian por eso.


—Me... me alegro.


¡Qué maravilla! Comenzaba a darme cuenta de que no tenía la menor idea sobre cómo debía comportarme socialmente. Gran parte de mi conducta «normal» se basaba en un complejo código táctico de etiqueta sexual. ¿Debía tratar a los hombres como si fueran mujeres y viceversa? ¿O tratarles a todos como hermanos? Todo resultaba muy confuso. Acabé de vaciar mi copa y la dejé sobre la mesa.


—Bueno, gracias por la seguridad que me han brindado. En esencia era eso lo que deseaba preguntarles. No dudo que todos ustedes tienen mucho que hacer y gente de la cual despedirse. No quiero retenerles.


Todos se marcharon, con excepción de Charlie Moore. Ambos decidimos pillar una borrachera mayúscula y recorrer todos los bares y clubes para oficiales que hubiera en el sector.


Logramos visitar doce de ellos; probablemente hubiéramos podido completar el recorrido, pero decidí que convenía dormir unas horas antes de la próxima reunión.


La única vez que Charlie me hizo ciertas insinuaciones se comportó con mucha cortesía. Traté de que mi negativa fuera igualmente cortés, pensando que pronto adquiriría mucha práctica en aquellos asuntos.





La guerra termina en el año 3138, el último grupo en regresar a la Tierra y enterarse es el de Mandella. La humanidad ahora es una copia de un mismo individuo que explica que “Aunque soy diez billones de individuos —continuó—, mi conciencia es una sola. Cuando ustedes hayan leído el libro trataré de aclararles este concepto. Sé que no les será fácil comprenderlo. Ya no se animan nuevos individuos, puesto que yo soy el modelo perfecto. Sólo se reemplazan los individuos que mueren. Sin embargo, hay algunos planetas donde los seres humanos nacen a la manera normal de los mamíferos. Si mi sociedad les resulta demasiado extraña podrán dirigirse a uno de esos planetas. En el caso de que deseen tomar parte en la procreación, no he de oponerme. Muchos veteranos me piden que les cambie la polaridad a heterosexual, a fin de adaptarse mejor a esas sociedades. Me es posible hacerlo con toda facilidad.”

Mandella se enterá de la ubicación de su amada Potter: un planeta llamado Dedo medio, "una especie de Coventry para heterosexuales. Lo llaman «base de verificación eugenésica».”


                    Sobre la adaptación a cómic aquí. 

Antes de leer La guerra interminable, leí Una guerra separada. En esta obra Haldeman explica lo sucedido con Potter durante el tiempo que estuvieron separados. Ella, a diferencia de Mandella, tuvo una relación lésbica. Ya escribí de Una guerra separada aquí.

Tengo más interés en las cuestiones sociales que en las tecnológicas o en las estrategias de guerra, por ello es que encontré más difícil leer La guerra interminable que Una guerra separada, en esta última los detalles técnicos, científicos y las descripciones de batallas ocupan mucho menos espacio.